20051007

Alejo García Sierra

San Cristóbal sede de la Gran Colombia


Alejo García Sierra.


Siendo San Cristóbal una ciudad con una situación geográfica estratégica, por la posibilidad de acercamiento con el lago de Maracaibo, hacia el centro de la República, de antigua Nueva Granada y hacia los llanos; hizo posible convertir a esta comarca durante la gesta emancipadora como un símbolo de comunicaciones, refugio y cordial encrucijada para las autoridades patrióticas de entonces y de sus adversarios. Simón Bolívar entendió la importancia de esta zona para sus planes, tanto militares como políticos. Por ejemplo, por la vía del llano recibió comunicaciones, ganado, caballos y armas desde Angostura. En conclusión, se puede afirmar que fue uno de los motivos, para que El Libertador visitara a la villa de San Cristóbal varias veces en 1820 y planificara desde aquí sus futuras campañas militares.
Había llegado desde el llano con parte de su ejército aproximadamente los primeros días de febrero. En San Cristóbal estuvo prácticamente diez meses. Entraba y salía hacia la Nueva Granada y otros lugares en funciones oficiales. Algunos historiadores consideran en 10 o 12 las oportunidades que Simón Bolívar visitó a la capital tachirense ese año. Sus antecedentes revolucionarios de apoyo a la revuelta de los comuneros venezolanos de 1779 y 1781 y su pronunciamiento de la Independencia el 28 de Octubre de 1810, hacen halagador su pasado a los propósitos independentistas del genio de América.
La villa de San Cristóbal erigida ciudad en 1810, por disposición de la Junta Suprema de Mérida, es asiento del Cuartel General del Ejército Libertador y sede de la Gran Colombia. San Cristóbal se convierte en la capital temporal de una vasta República que va desde el golfo de Paria (Venezuela) al Pacífico (Nueva Granada y parte del Ecuador).
El Libertador durante estos meses en San Cristóbal, desarrolla una amplia actividad epistolar con grandes personalidades del entorno patriota, con unos cuantos adversarios, diplomáticos y gobernantes. Asimismo, se hacen los preparativos para la primera discusión del armisticio de los ejércitos patriota y realista. Se aprovecha de la posición en que se encuentran los republicanos, para imponer la influencia y la razón del Estado, representativo y consolidado, hacía las repúblicas del Ecuador y el antiplano, así como ante las naciones amigas del mundo y aquellas que todavía tenían recelos de la causa libertaria. También, se utiliza su pasantía por la tierra sancristobalense para planificar las campañas militares de la batalla de Carabobo, acaecida en 1821 y la de los pueblos del sur posteriormente. Además, celebró el 19 de abril desde aquí los 10 años de la Independencia de Venezuela y un año de la batalla de Boyacá, que dio la libertad a Colombia el 7 de agosto de 1819.
En 1820 el representante de la Corona y del Estado español, Teniente General Pablo Morillo, quién había llegado al continente americano a subyugar a las recientes colonias cuasi independientes en el año de 1815, bañó de sangre patriota a varias ciudades neogranadinas, empezaba a sentir la garra revolucionaria indómita de los pueblos que dieron el grito de Independencia unos años antes. Por eso escribió al Congreso y al Presidente de la Gran Colombia para un armisticio, con la finalidad de modificar su crueldad de los años 1815 y 1816 con una actitud diplomática, que a la postre le permitiera reconquistar el poder ultramarino. Por tal motivo, desde el Cuartel General de Caracas, se dirigió al Congreso de Angostura para proponer “una suspensión de hostilidades hasta lograr la reconciliación ”. Sus emisarios son el Brigadier Tomás de Cires, Gobernador de la Provincia de Cumaná y José Domingo Duarte, Intendente del Ejército y Superintendente General de Hacienda Pública. El Pacificador quería con esta iniciativa ganar tiempo, para reorganizar su ejército y lograr una retirada discreta antes de partir para España.
Ante esta pretensión del jefe español, se opone tenazmente la posición de Simón Bolívar de negociar, siempre y cuando sea reconocida Colombia como nación libre y soberana. El ejército patriota encomienda la misión al general Rafael Urdaneta y a Pedro Briceño Méndez. El 20 de agosto de 1820, es un día extraordinario para San Cristóbal y para la Gran Colombia. Se reúnen por vez primera los parlamentarios del armisticio. Por el bando realista acuden nuevos hombres: el coronel venezolano José María Herrera, en reemplazo de Juan Rodríguez del Toro y el español Francisco González de Linares. Estos insistían en la sumisión de los territorios independientes a la monarquía en vías de deterioro. Los comisionados patriotas envían una comunicación contundente, rechazando tal osadía. En su efecto le manifiestan: “Los defensores de la justicia y de la libertad, lejos de ser halagados con ofertas de un mando ilimitado, reciben un verdadero ultraje al verse confundidos con las almas groseras que anteponen la opresión y el poder a la sublime gloria de ser Libertadores de su patria”...
Después de varios altercados entre comisionados e intercambio de correspondencia en tono alto, donde aparecen entre otros por la causa patriota el General Antonio José de Sucre y Ambrosio Plaza y por los españoles el Brigadier Ramón Correa, Juan del Toro, finalmente el 27 de noviembre de 1820, dos hombres opuestos, van al encuentro y se abrazan en Santa Ana de Trujillo. Dos sistemas de gobierno: Monarquía y democracia, acudían para la cita de la reconciliación y el poder popular. Era el final de la cruenta “guerra a muerte”...
Se sellaba así un período cruel de los años de 1813 y 1816 de guerra civil entre realistas y patriotas, donde el pacificador, Primer Conde de Cartagena y Márquez de la Puerta, Don Pablo Morillo tuvo una descomedida actuación para torturar, perseguir y fusilar a miles de republicanos en los territorios de Venezuela y la Nueva Granada. A partir de este solemne acontecimiento dos pueblos se entrelazan para buscar el respeto entre ambos y reconocer el rol protagónico ejercido a través de la guerra independentista.
En el año de 1820, la estratégica ciudad de San Cristóbal fue el epicentro del poder político de la Gran Colombia. Aquí estuvo la crema innata de los jefes patriotas comandados por el “hombre de las dificultades”, El Libertador Simón Bolívar. En otras palabras, San Cristóbal de entonces se engalanó por ser anfitriona del Cuartel General del Ejército Libertador y de la Presidencia de la República de la Gran Colombia, institución creada por disposición del Congreso de Angostura el 17 de diciembre de 1819.
Aunado a las disposiciones de carácter administrativo, bélico y político, tomadas por Simón Bolívar en su permanecía en San Cristóbal, produjo varios decretos. Entre ellos, el primero de mayo, por medio del cual nombró interinamente al General Carlos Soublette, Vicepresidente del Departamento de Venezuela, en sustitución del Dr. Juan German Roscio, quién había sido nombrado Vicepresidente de la Gran Colombia. El 24 de septiembre dictó otro Decreto, para prohibir la entrada de nuevas tropas y oficiales extranjeros. Esta medida se recomendó publicarla en el Correo del Orinoco. El motivo era evitar gastos onerosos para el transporte y habilitación de la tropa y porque en ese momento no se necesitaban refuerzos para el bando patriota. Además, el 27 de septiembre firmó el Decreto donde designó interinamente al brillante General de Brigada Antonio José de Sucre, para ejercer el Ministerio de Marina y Guerra, por encontrarse enfermo su titular Coronel Pedro Briceño Méndez.
Así como había jurado en Roma en el Monte Sacro en 1805, frente a su maestro Don Simón Rodríguez...”que no daré descanso a mi brazo ni reposo a mi alma hasta que haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español...”en esta oportunidad no daba descanzo a su cuerpo hasta no alcanzar la libertad de su Patria. Su propósito trascendental era organizar su ejército, preparar su plan de campaña militar y aprovechar a San Cristóbal como un lugar equidistante de los centro del poder de la época.
Es importante resaltar los aportes tachirenses a la causa comunera de Venezuela y Nueva Granada, en la Campaña Admirable con las acciones militares del Alto de las Cruces en San Antonio del Táchira y en Angostura antes de la Grita. Otras hazañas, fue las infidencias de muchos patriotas contra la opresión realista y por último la hospitalidad de los habitantes de San Cristóbal a las visitas fugases de El Libertador en los años de 1813 y 1820. De hecho y derecho en 1820 fue sin lugar a dudas San Cristóbal sede de la Gran Colombia y la antorcha que prendió la mecha libertaria, concluida con la victoria patriota en la llanura de Carabobo el 24 de junio de 1821.