20051015

Lic. Nelson Roldán López Duran

“ REFLEXIONES”

Lcdo. M.S.c. Nelson Roldán López Durán (*)
C.I.No. 1.556.131.


SIMÓN BOLÍVAR EL MANTUANO CONTINENTAL


“Cuando pones la proa visionaria hacia una estrella y tiendes el ala hasta tal excelsitud inasible, afanoso de perfección y rebelde a la mediocridad, lleva en ti el resorte misterioso de un ideal.”.

JOSÉ INGENIEROS.


Simón Bolívar, hombre de acción y de pensamiento. Una gran figura para la época que tuvo que vivir. Un héroe y un destino que jugo papel decisivo en la transformación de las Repúblicas Latinoamericanas desde el punto de vista histórico. Un hombre con gran amor por los pueblos de hispanoamérica, por sus hermanos de sangre y raza, por los hijos de los peninsulares hispanos, contra quienes con el correr del tiempo se va a rebelar.
Un venezolano integral, que junto a la epopeya guerrera ejecuta a favor de los pueblos hermanos, los que conformaban La América India, a los que era difícil convencer, sobre todo a los pueblos vecinos y a los hombres, mujeres, jóvenes y ancianos que formaban parte de la clase mantuana. Sin embargo, resaltan en este hombres algunas condiciones muy especiales como fueron: la amplitud, la profundidad y la originalidad, en la forma de plantear la revolución de nuestra independencia hispanoamericana, está cuando tenía que hacerlo desde el punto de vista social, económico, político y cultural, las cuales dependían de su filosofía, doctrina y principios de la revolución que se había planteado en Europa y de las tanto le había hablado su maestro Simón Rodríguez al hablarle de la Enciclopedia y de la Revolución francesa, obra en la cual se nutrió durante su estadía en Europa, cuando realmente tuvo la oportunidad de leerla en francés después de haber aprendido el idioma. Al igual como leyó a Montesquieu en el Espíritu de las Leyes, a JUAN Jacobo Rouseau en el Contrato Asocial, y el Emilio. Y otras obras de gran significación para su formación intelectual y política. Ellas les permitieron la formación que le va a acompañar en el campo de batalla, en la elaboración de los documentos políticos que son un legado que nos ha dejado, al igual que las Constituciones por las cuales los venezolanos hemos tenido que consultar para tener una idea clara de su pensamiento de estadista, de filosofo, de constitucionalista que fue, de estadista, de literato, de guerrero, de conductor de pueblos, de analista de la política, de demócrata a carta cabal, de un conocedor de la democracia y la dictadura, las cuales había vivido y había implantado. Hablar de Bolívar en el conglomerado americano, es hablar de un héroe internacional y nacional ayer, hoy y mañana, por sus grandes dotes intelectuales, de pensador y de político.
Simón Bolívar, nace en Caracas el 24 de julio de l873, en la mansión de la familia Bolívar de Gradillas a San Jacinto, era hijo de los mantuanos caraqueños Don Juan Vicente Bolívar y Ponte y Doña María de Concepción Palacios y Blanco, ambos originarios de aquella región, igualmente pertenecientes a la sociedad caraqueña del momento, ricos, con su bienes de fortuna. El niño que ha nacido en aquel día llevara por nombre de pila el de Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios, quien va a ser bautizado el 30 de julio de l.783, a pocos días de nacido.
PARTIDA DE BAUTISMO DE SIMÓN BOLIVAR: “En la ciudad mariana de Caracas en 30 días del mes de julio de l.783 años, el Dr. Don Juan Félix Jéres y Aristiguieta, Presbítero, con licencia que yo infrascrito Teniente cura de esta Santa Iglesia Catedral le concedí, bautizó, puso óleo y crisma y dio bendiciones á Simón José Antonio de la Santísima Trinidad, párvulo que nació el día 24 de los corrientes, hijo legítimo de Don Juan Vicente Bolívar y de Doña María de la Concepción Palacios y Sojo, naturales y vecinos de esta dicha ciudad. Fue su padrino Don Feliciano Palacios y Sojo, á quien se advirtió el parentesco espiritual y obligaciones. Para que conste, lo firmo, fecha ut supra. - Br. Manuel Antonio Faxardo.”
Don José Félix, hombre rico e inteligente, muy conservador, muy afecto a su casta. Poco después regalará a aquel recién nacido un cuantioso vínculo que hará subir la renta del muchacho a buenos miles de duros anuales. El presente del Presbítero es de veras digno de un príncipe. De un príncipe rico y generoso.
Los propósitos del donante al establecer el vínculo se conocen por él mismo. El documento de la creación del
vínculo comienza así:
“Yo, el Dr. Don Juan Félix Xérez de Aristeguieta, clérigo, Presbítero, domiciliado en este obispado, natural y vecino de esta ciudad de Santiago de León de Caracas, capital de la Provincia de Venezuela, maestro en artes, doctor en Sagrada Teología, del Gremio y Claustro de esta Real y Pontificia Universidad de Santa Rosa de Lima, noble y de la primera distinción de esta República cuya distinción gozo desde mis antiguos progenitores y conquistadores de esta Provincia, digo que por cuanto uno de mis principales deseos ha sido proporcionar, en cuanto me sea posible, la perpetuidad, e lustre y progreso de mi familia, a mayor honra y gloria de Dios nuestro Señor...etc”, instituye el vínculo.
El vínculo, no lo hace a favor de Juan Vicente, porque éste posee mayorazgo. Lo establece a favor de Simón, y si falleciera quedará el vínculo a favor de otros miembros de la familia, a quienes menciona. Es condición, expresa el documento, que el poseedor no atentará jamás contra ninguno de los dos Majestades, ni la Divina ni la humana...
Dado el nacimiento del niño Simón, a quien Dios no le había asignado su futuro, va a tener dos madrastras de crianza en aquel momento, una de ellas era una bella dama española, amiga de Doña María de la Concepción, quien era su verdadera madre por naturaleza, dicha madrastra es la joven y bella dama española lo cría a sus pechos, quien se llama Doña Luisa Mancebo de Miyares, quien tiene por origen de nacimiento Cuba, quien esposa del Coronel Español Don Fernando de Miyares, Gobernador de Maracaibo por el Rey a principios del siglo XIX y, más tarde, Gobernador o Capitán General de Venezuela.
Esta nodriza, que fue ocasional para la vida del niño Simón, espera que dé a luz Hipólita negra esclava de la familia Bolívar, la cual se va a encargar de amamantar al recién nacido, al infante.
El padre del futuro Libertador de Venezuela, Don Juan Vicente, nace en Caracas el l5 de octubre de l.726, y muere el l8 de enero de l.786, a la edad de sesenta años, quedando huérfana la familia Bolívar y Doña María de la Concepción Palacios viuda. Don Juan Vicente Bolívar había viajado mucho a Europa, a la tierra de sus ancestros especialmente a España, prestó grandes servicios a la corona española en nuestro territorio, la Capitanía General de Venezuela, a los dieciséis años contribuyó personalmente a la defensa de la Guaira, contra la escuadra inglesa del Almirante Knowles. Más tarde fue defensor de Puerto Cabello, al frente de los milicianos de Aragua. Igualmente, le sirvió a la Corona en los siguientes cargos, Procurador, Teniente Gobernador de la Provincia, Comandante de las Milicias de los Valles de Aragua, Administrador de la Real Hacienda Provincial y Coronel de un Regimiento de Milicias. A los cuarenta y tres años contrajo nupcias con Doña María de la Concepción quien sólo tiene catorce años. Al morir deja una viuda con veintiséis años y cuatro bastagos pequeños, donde se encuentra el cuarto Simoncito quien sólo cuanta con dos años y medios. Este cuarto hijo debe dar a la viuda grandes problemas de todo tipo, sobre todo por su condición díscola. El Licenciado Don Miguel José Sanz, nombrado por la Audiencia de Santo Domingo administrador “ad litem “ de los bienes del niño, es abogado inteligente, hombre de consejos y de influjo en la ciudad. Simoncito era un chicuelo delgado, nervioso, pecoso, pelo castaño, narizón, oscuros ojos vivos.
Simón Bolívar, tuvo la desgracia de carecer de hogar, de calor hogareño, pues la fatalidad se le presento por segunda vez a los nueve cuando muere la madre. Cuando el niño tiene sólo siete años, su abuelo tutor Don Feliciano Palacios, se lo entregan a Don Simón Rodríguez, para que lo instruya y lo forme espiritualmente, sin tener éste que abandonar el caserón de San Jacinto, en la esquina de Gradillas. Este joven pedagogo de veinticinco años, quien regresaba recientemente de Europa, del extranjero, persona a quien apenas conocen e ignoran sus ideasen absoluto. En l.797 ya con el grado de subteniente, obtenido en el Batallón de los Blancos de las Milicias de los Valles de Aragua, ya muerto su abuelo materno, llegando a la casa de sus tíos Don Esteban y Carlos Palacios. En Madrid contrae nupcias con la bella madrileña, María Teresa Rodríguez del Toro y Alaiza, con quien regresa a Venezuela y se instala en la Hacienda de San Mateo y en la casa de San Jacinto y Gradillas. Muerta su esposa en el año de l.823, le viene a Bolívar una nueva desgracia en su haber, desesperado y triste viaja por segunda vez a Europa, donde se dedica a una vida llena de placeres y visitas a los grandes salones de España, Europa y otros sitios que le permitieran olvidar a su amada.
En Europa se encuentra con su amigo, maestro, guía, orientador y consolador, allí le recuerda sus gratos días de la Caracas colonial, sus paseos por los llanos y por los ríos de la hacienda de sus padres, le llama la atención sobre su futuro, le invita a viajar por algunos lugares de la Europa de Aquel momento, van a Italia y en el Monte Aventino Jura no darle descanso a su brazo y a su alma hasta lograr la libertad de su patria y de América. Logra ver la Coronación de Napoleón Bonaparte como Rey de los franceses. Ante aquel acto Simón Bolívar se siente frustrado, al ver a un revolucionario soberbio, arrogante, prepotente y desleal a la justa causa declarándose Rey del pueblo Francés. Regresa nuevamente a Venezuela en el año de l.807, participa en la rebelión de los mantuanos. Junto a José Antonio Domínguez, los hermanos Ribas, y muchos más.
En l.8lo, vuelve nuevamente a Europa, va como delegado a Londrés como delegado por el gobierno de Venezuela recientemente instalado, le acompaña Luis López Méndez y Don Andrés Bello, van con la misión de buscar ayuda para la independencia de Venezuela, ante el Gobierno Inglés, no encontrada ella, el Libertador tiene la dicha de encontrarse con el Precursor de la Independencia de Venezuela, el Generalísimo Francisco de Miranda, a quien invita a regresar al país, éste lo hace en diciembre de l.810, lo cual le permite organizar la Sociedad Patriótica, la cual va a luchar por la Independencia definitiva de Venezuela, lo que los levaría a la Declaración de la Independencia para los venezolanos, cuyos objetivos en estos dos prohombres estaban bien claros, porque sabían hacia donde iban, aunque estaban bien claros, sabían que para su logro había que derramar sangre, sangre del pueblo que aspiraba a la democracia, a la libertad, a la soberanía absoluta, aunque de ella no gocemos en los actuales momentos por culpa de nuestros mandatarios, por sus errores, por su falta de amor a la patria, por sus actos de corrupción constante por quienes han tenido la encomendación de gobernar en nombre del pueblo venezolano. Por quienes nos han engañado con palabras antisonantes, con la palabra revolución, a quienes hay que preguntarles cuál revolución, la revolución de la oligarquía, la revolución del atraco y la corrupción contra el tesoro público, contra nuestra Hacienda Nacional. La revolución de los depredadores del pensamiento del Libertador en su propio beneficio y en el de su camarilla.
Simón Bolívar, el niño ignorante, díscolo y nulo aprenderá de su maestro predilecto a ser útil a sus semejantes, pues bajo estas pautas lo formó y buscó este maestro, que fuera su alumno predilecto, su gran alumno, su intelectual del futuro, su héroe del porvenir que le veía venir. Para el héroe lo que le permitió su gran preparación de estadista, guerrero, gobernante, educador,
Legislador, fue su propia escuela práctica, la cual asimiló de acuerdo con su filosofía, doctrina y principios revolucionarios, sus veinte años de lucha y de vida cívica, le fueron suficientes para lograr lo que tanto anhelaba y por ello logra lo que se había propuesto, lo que le llevo a ocupar el lugar que ha ocupado en los anales de la historia hispanoamericana.
La obra laudable de dos de sus maestros, Simón Rodríguez en Venezuela, y el Marqués de Ustáriz será para ellos de gran importancia poner aquella alma infantil y adolescente a tono con su tiempo, como fue inducirlo hacia la libertad de su pueblo y de la América, y sobre todo emancipar su espíritu, como consecuencia de los grandes trances por los que había pasado durante su corta edad. En esta su obra, colaboraron a corto plazo sus viajes, la historia, su herencia psicológica y pecuniaria: todos estos factores que le van a ser propios a la formación e independencia de su espíritu para la lucha, para la revolución y para la libertad de los pueblos que él tanto amo.
Bolívar, tuvo la fortuna de aparecer ante la historia del mundo, la cual coincidió con la conquista renovadora de los grandes acontecimientos mundiales, especialmente con la Revolución Francesa, donde aparecen las primeras ideas de renovación social, propiciadas por Locke y Condillac quienes habían renovado la filosofía, Voltaire y Diderot la crítica, Montesquieu y Rousseau el derecho político, todo el mundo moderno venía de un precursor: el judío Spinoza.
En el medio de una gran lucha de conciencia y de armas espantosas, se presenta el hombre, nuestro gran Libertador, que estaba consciente de su papel a jugar frente a una nación aguerrida y colonialista como era España, la tierra de sus ancestros, a la cual tenía que enfrentar si quería salvar nuestro porvenir, el porvenir de nuestra Venezuela y de la América, quitándose más de trescientos años de indominia, de crímenes, de salvajismo, de terror, de indulgencia, de explotación, por lo cual luchaba sin cesar, pensando sólo en que fuéramos libres para siempre, sin embargo, hay que decir, que ese sueño de bolívar hoy es un frustramiento, la razón simple y llanamente quienes han tendió el poder en sus manos lo han defraudado por no seguir su pensamiento y su doctrina. Bolívar en los actuales momentos es el hombre nuevo del mundo americano, y cuanta falta nos hace en estos momentos en que muchos que dicen ser venezolanos no lo son, son los malos hijos de esta tierra, de esta patria que se llama Venezuela, a la cual debemos llevar en nuestros corazones.
Hoy en los actuales momentos, los venezolanos estamos con deuda con Bolívar, pues él nos dio nuestra nacionalidad, la implantación de los sistemas republicanos en todo el continente, el definitivo advenimiento de los sistemas políticos, la democracia, como la mejor forma de gobierno para una nación, tuvo la capacidad de plantear el concepto de derechos para los pueblos libertados por él en la América, repudió con gran entereza la idea de conquista, de esclavitud, trabajo por la igualdad jurídica de las naciones, por la integración de los pueblos americanos, el equilibrio de los Continentes con la emancipación del Nuevo Mundo que Washington había empezado, el Arbitraje para dirimir diferencias internacionales, de igual manera lucho porque se elaborará el primer esbozo de una Sociedad de Naciones.

(*) MIEMBRO DE LA SOCIEDAD BOLIVARIANA DE VENEZUELA SECCIONAL TÁCHIRA.

20051013

Dr. Adolfo Rubio Rubio (+)

ANTECEDENTES FILOSÓFICOS DEL PENSAMIENTO DE EL LIBERTADOR

Por Adolfo Rubio Rubio

1.1. La filosofía constituye el ángulo importante, donde van a escanciar las incógnitas del pensamiento. El mundo presocrático, en su ámbito de cosmología y cosmogonía, interpretó el mundo físico rodeante de los atenienses. En Jonia cuna del saber epistemológico se observan la inquietud por dos grandes planteamientos:
La Importancia del “ser”: y el “deber ser”. En un enfoque de fortalecimiento acerca del ya preindicado pensamiento, surge la estoa, metódica de los escépticos y de este cúmulo del pensatorio antiguo traducido en las grandes escuelas menores y mayores influenciados por la mayéutica socrática. En este ámbito especulativo aparecen obras clásicas, cuya interpretación nunca ha cedido el paso a las eternas incógnitas que el hombre ha tenido como epicentro de su quehacer cognoscitivo. Ya Panesio, Posidonio y Epíteto como manifestaciones últimas de la filosofía ateniense, nos permiten acercarnos al eterno mundo del cosmos planteado por la cuatro raíces, interpretativas de la autenticidad: tierra, aire, fuego y agua. La filosofía posterior al platonismo y al estagirita, no se apartan de estos criterios; constituyendo los mismos eternas incógnitas que a modo de norte permanente hacen presencia en el devenir de la filosofía clásica.

1.2. Estas fuentes inagotables de la filosofía clásica griega, por varias vías llega a las grandes academias y centros de estudio de Europa. Saltando siglos y en cierta manera sin eludir a etapas concretas El Libertador en sus viajes a Europa se permeabilizó de estos conocimientos. No en vano fueron la lectura de todo ese cúmulo ideológico cuya esencia epicéntrica la podemos clasificar de acuerdo a las categorías que conforman o estructuran el ya señalado pensamiento socrático. De donde la especulación se centra en tres grandes ideólogos de la Heredé: Sócrates, Platón y Aristóteles
1.3. La eterna interrogante socrática, buscando la verdad crea el método racional que luego veremos en forma manifiesta y demostrativa en las obras cartesianas; la república de Platón y sus diálogos arquetipan otra modalidad de pensamiento a cerca de la doble función estatal; el individuo como ente activo del grupo existencial y el estado como arma política de la organización gubernamental. Y culmina con Aristóteles; ya sean las categorías o su obra magna la política también enfocan y hacen nacer como rubro necesario, el mundo del conocimiento; con su teoría acerca del mismo y con la aplicación del axioma acerca del justo medio.
1.4. Todo este bagaje intelectivo no escapó a la formación bolivariana. A parte de ello conexando los textos griegos con las obras de los intelectuales, Lock Rousseau, Montesquieu, Diderot, D’alenbert y la enciclopedia Global, también son un faro en la noche del oscurantismo, permitiendo a los libertadores tanto de Norteamérica como Iberoamericanos, la aplicación de textos clásicos del pensamiento político. Cabe destacar la influencia de Maquiavelo acerca del concepto de Estado y la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, ángulos necesarios en las revoluciones americanas.
1.5. La sumatoria de estos conceptos facilitan y ayudan a moldear, construir, hacer, y trascender, la aplicación de los mismos. El arte de la guerra no se inventa, según expresiones de grandes prácticos bélicos. En consecuencia al analizar el manifiesto de Cartagena, la Carta de Jamaica, el mensaje al Congreso de Angostura y el Proyecto de Constitución de Bolivia, hallaremos como ventanas abiertas al mundo amerindio la cultura formativa, el hacedor permanente, y la influencia notoria en las actividades de carácter practico, tales como la Campaña admirable, la Campaña de Angostura, y todas las acciones bélicas que se suscitaron en Ecuador, Perú y Bolivia.
1.6. Esta concatenación idearia no es por generación espontánea que surge en la formada mentalidad del Libertador. Ella tiene su asiento en el antes citado cosmos especulativo; halla donde suelen ubicarse las eternas preguntase acerca del sentido gregario existencial y de la moral como apéndice necesario en el mundo de las virtudes humanas.
1.7. Toda filosofía como ya se expresó tiene un horizonte; construye un camino; crea unos horizontes y cuya tarea permanente reposa las inquietudes de los “Dioses de la Guerra”. Probablemente el arte de la guerra de los antiguos chinos y las escaramuzas de Napoleón, no son ajenas a la actividad que estamos analizando. El accionar permanente o la combinación perfecta, entre libro y fusil, la practicó el Padre de la Patria en su eterno peregrinar de 20 años por las tierras iberoamericanas. Oleary, Perú de Lacroix y el Diario de Bucaramanga, son gestos demostrativos de la perfección en condenar el tiempo para aprovechar y deducir las lecciones de la sabiduría en cuyo itinerar el Libertador fue un hábil estratega y un perfecto táctico.
1.8. Si escudriñamos con profundidad; si somos más exegéticos en el pensamiento filosófico del Padre de la Patria, concluiremos en la existencia de un gran concepto que trascendió las simples fronteras humanas para invitar la reacción indígena con la alcurnia de algunos jefes o generales. Al dar este paso unionista entre la reacción del aborigen nato y las clases clireas peninsulares, representadas por altos cuadros de la jerarquía castrense, es cuando nace, surge, se genetiza la perfecta unión de la estructura social autóctona americana y los que conducirían con sabio tino las bélicas actuaciones en los campos ya descritos. Esta virtud bolivariana tiene el gran calificativo de haberla oteado Simón Bolívar y una vez calculada su esencia y dimensión, emprende la segunda actividad más importante de toda su carrera militar, la comprendida entre 1821 y el año de su muerte.
Prolegómenos:
a) Es corto estudiar bajo una sola dimensión o faceta, el pensamiento filosófico del hombre más grande nacido en la América.
b) Sin embargo, esbozar con criterios analíticos algunas facetas de su pensamiento, obviamente no implica descomponer lo amplio de su obra.
c) Compararla con otros idearios, seria algo atentatorio, habida cuenta de ser El Libertador, originario, creador, casi hasta demiurgo del nuevo sistema político gubernamental en la América. Esta última prueba se encuentra esparcida en el discurso al Congreso de Angostura, en cuyo contexto se manifiesta como político, estadista, constitucionalista, jurista, organizador tanto de la dinámica como la morfología de un Estado visionario.
d) En el mismo campo de ideas es absurdo mezclar todo el bagaje de su pensatorio. Porque a todo evento cada una de sus etapas, factura o estructura un universo originario que lo hace igual asimismo y distinto a los demás
e) Apartándonos del aspecto filosófico pero con reminiscencias al campo futurista de la sociología, encontramos en la Carta de Jamaica una forma muy originaria, su generis, de ver el futuro panorama de estos regímenes gubernamentales. No solamente en el campo que hemos referido, sino el análisis, el desmenuzamiento, y la clasificación de hechos sociales formadores indispensables del conocimiento sociológico.
f) Ya en Bolivia con la serie de decretos precedentes acerca de la agricultura, la libertad del hombre, el ambiente, las aguas, demuestran una madurez que ninguno otro hombre de su época logró llevar en la alforja inagotable de su inteligencia. Ni San Martín, ni O´Higginis, ni Bengrano, ni Rivadavia, ni Sarmiento, ni el mismo Andrés Bello llegaron a tocar en forma pasajera alguno de los pliegues intelectuales de este portentoso líder americano. Probablemente como afirma Carrera Damas, estamos imbuidos por el mito de Bolívar. Pero a ciencia cierta que es tanto el inagotable manantial de su pensamiento, que es difícil homologarlo con otro que al menos le llegue en estatura moral el intelectiva. Probablemente el Mariscal Sucre sea el pariente más cercano del ideal analizado. Otros hombres han contribuido a especular desbloquear, ciertas teorías negativas de la trascendencia de su obra, ninguna de ellas alcanza el clímax indispensable para destruir como lo han hecho algunos de sus detractores, la limpia hoja de servicios, puesta desinteresadamente en la bandeja de las necesidades de los irredentos de esta tierra.
En resumen es atentatorio querer confluir todo lo que en sus obras inagotables, al decir de Vicente Lecuna, hallamos en el hijo mas preclaro que ha tenido la existencialidad americana. Igualmente Rufino Blanco Fombona analista frío y sereno, de la ya citada varias veces manantial de hombre inagotable, califica como memorable reflexión intelectual, las cartas, todo el epistolario, los ensayos, los proyectos jurídicos y los anales psicosociológicos acerca del vasto mundo iberoamericano. Es innumerable la lista tanto de poetas como de prosistas que al unísono manifiestan una férrea voluntad sobre la forma en que pasaran los años, pasará la humanidad, pasaran los siglos, y mayor vigencia cobrara el espíritu creador de su genio inigualable. Pasearnos por todo este contexto es ahondar en cariño, en pasión constructiva, el quehacer de la patria por venir. Por esta forma afortiori todo investigador no escapa a su preclara notoriedad, máxime al tomar como guión distinguible la normativa que el creó para enrumbar el destino de estos mundos descubiertos.
A todo saber, a toda ciencia, y a todo pensamiento racional y no pasional obedece las circunstancia influyente del mundo grecorromano en esta estructura que no se ha dado en otro ser humano, que haya transitado por los predios de la universalidad. Todo este aspecto globalizador tendría el calificativo de postmoderno, si nos atrevemos a sostener, que la filosofía desde su ámbito jonio, ya vislumbraba el comportamiento del ser en todos los ángulos que significó transitar por las obras de los grandes maestros. Estos son rasgos, someros, rápidos, ligeros en el análisis pero impregnados de una ratio lógica, y de un deseo para que el cosmopolitismo vigente tenga cabida sobre todo, en los destinos o en los regímenes que a modo de pauta comandan los actuales gobiernos latinoamericanos. Prescindir de estas influencias, es más que imposible; no solamente por lo que hemos dicho o analizado, sino por encontrar a modo de brebaje un manantial creativo y no una porción de la mente estancada, estas son líneas, pensamientos, conceptos, sugerencias, que entendemos quedan cortas cuando las comparamos con las obras poéticas de Rodó o de otros prosistas venezolanos, cuyo saber y entender son la mejor demostración del espíritu genético.
Invitamos a contribuir con estas modestas digresiones a la juventud que nos lee; la cual es la primera porción a quien va dirigida la actividad con motivo de los actos a celebrarse durante la celebración de un nuevo natalicio. A ciencia cierta habrá ensayos mejores, pero en tanto y en cuanto la presente inquietud colabore con las actividades predichas, sentiremos que hemos aportado al espíritu estudioso de nuestra juventud y de nuestros lectores, panoramas lógicos, racionales acerca de la obra inagotable de nuestro libertador.

20051011

Dra. Gladys E. Higuera

LAS HERMANAS DE BOLIVAR

DRA. GLADYS E. HIGUERA



María Antonia Bolívar Palacios
Maria Antonia fue la mayor de sus hermanas, nació en Caracas el 1° de Noviembre de 1772, se casó con Pablo Clemente Francia. Físicamente muy parecida a Simón de piel trigueña, ojos y cabellos negros de carácter fuerte y recio. Sintió infinito amor por su hermano desde muy pequeño y el correspondió a este cariño; a la edad de 12 años se escapa de la casa de su Tio Carlos Palacios su tutor y va a refugiarse en la casa de su hermana Maria Antonia.
Tuvo cuatro hijos y fue una mujer de gran talento y carácter, era realista de convicción aunque no de corazón, por los triunfos de su hermano como patriota de la causa de independencia. Mantuvo contacto permanente con él a quien escribía constantemente y ponía al tanto de los sucesos del país estando Bolívar, fuera de Venezuela, en estas cartas le daba sabios consejos. Se convirtió en la apoderada de sus bienes y cuantiosa fortuna, administrando el dinero tal como le indicaba Bolívar.
La gloria de esta dama es digna de la grandeza de su hermano, a quién amó entrañablemente. María Antonia llegó hasta la ternura. Le compuso versos, lo encomendaba a la Santísima Trinidad, estaba atenta de su salud y tuvo con él un comportamiento generoso: le ofreció parte de sus rentas. Le envía a Lima una casaca de paño azul bordada por ella , una docena de camisas de Olan y una docena de pañuelos, medias finas de algodón y dos pares de botas y no fue la única vez. En la intimidad le dio trato de hermano menor. Cuando regresa El Libertador a Caracas en 1827 le escribe: “Dime que dulces son los que me han mandado que haga porque no me han dicho de que son”:
Su amor por el hermano menor fue sublime y en consecuencia escribe una hermosa carta al Presidente José Antonio Páez, solicitándole el traslado de los restos de Simón a Caracas que expresaba:
“Creo que el tiempo transcurrido desde el fallecimiento de Simón hasta la fecha, es mas que suficiente para que se hayan calmado, si no extinguido, las pasiones de los hombres y yo por mi, y a nombre de los demás herederos, hago a usted con encarecimiento la súplica, de que nos conceda el permiso de trasladar a Caracas las cenizas de mi hermano...protestándole que ninguna otra consideración nos mueve mas de la que se deriva de un sentimiento de fraternidad y del deseo de llenar una obligación, de cuyo cumplimiento no resulta a la sociedad el más leve inconveniente, y en que se interesan la gratitud, la piedad y la justicia”. Soy de usted muy atenta y segura servidora, María Antonia Bolívar.
Como observamos no solamente protegió al Libertador en su infancia, sino después de muerto. Lamentablemente no pudo ver la llegada de los retos de su amado hermano porque muere poco antes, el 7 de Octubre de 1842 a la edad de 70 años.

Juana María Bolívar
La segunda hermana de Bolívar era llamada cariñosamente “Juanica”. De ojos azules, piel blanca y cabello rubio como su padre de carácter dulce y apacible. Había nacido el 6 de Mayo de 1779 en Caracas, se casó con Dionisio Palacios, primo hermano de Doña Concepción, su esposo luchó en las filas patriotas y por esta causa murió, cuando emigró a oriente en el degüello de Maturín.
Juana tuvo dos hijos: Guillermo Palacios, oficial entusiasta y valiente que acompañó a su tío Simón hasta la conquista de Guayana. Muere espada en mano en la Batalla de la Hogaza. Benigna, quien se casó en primeras nupcias con el general Pedro Briceño Méndez, figura brillante de la revolución de Independencia, fue secretario privado del Libertador.. Benigna tuvo hijos, el primero de ellos se llamo Simón Pedro y el Libertador al saberlo escribió a Briceño Méndez: “Celebro que Benigna nos haya dado ese robusto sobrino. Doy a Usted las gracias por el obsequio que me hace de poner mi nombre a su hijo, lo que me es tanto más satisfactorio, cuanto que nadie podrá llevarlo con tanto honor y dignidad como el vástago del mejor padre, del mejor esposo, del mejor patriota y de mi mayor y mas digno amigo.
Juana murió a la edad de 68 años en Caracas el 8 de Marzo de 1847.

20051009

Liliana V. Labrador B.

REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
MINISTERIO DE EDUCACIÓN, CULTURA Y DEPORTES
ZONA EDUCATIVA TÁCHIRA
COORDINACIÓN ZONAL DE SOCIEDADES BOLIVARIANAS ESTUDIANTILES
NÚCLEO ESCOLAR RURAL, NER 170
“ESCUELA LA BLANCA” GUÁSIMOS ESTADO TÁCHIRA


MARIA DEL CARMEN RAMÍREZ, HEROÍNA TACHIRENSE



Autora: Liliana V. Labrador B.
Docente Asesora Lcda. Cenaida Ramírez
Colaborador: T.S.U. Jesús Briceño





ANTECEDENTES HISTÓRICOS

El movimiento de independencia de las colonias españolas se inició a fines del siglo XVIII y culminó en las primeras décadas del XIX. Este periodo de nuestra historia nacional podemos dividirlo en dos etapas separadas por los acontecimientos del 19 de abril de 1810. Antes de 1810 se produjeron intentos revolucionarios, como los de Miranda, Chirinos, Gual y España, en los cuales se manifiesta el descontento de los colonos contra el régimen español. A partir de 1810 se produjo el rompimiento definitivo con España, se declaró la independencia y se libró la guerra que terminó en 1821 con la Batalla de Carabobo. Las condiciones internas e internacionales de aquella época fueron un factor importante en la iniciación del movimiento de independencia. (Arias, A.1985,p.99)
Maria del Carmen Ramírez de Briceño nace durante el desarrollo de estos acontecimientos lo que la hacen participe de los mismo, con su aporte y colaboración a esta lucha por la independencia y luego con la consolidación de la misma se hace acreedora del titulo de “HEROÍNA” fue blanco de la furia y hostilidad de los realista esta mujer que entregó todos sus bienes, su familia , su vida, por la lucha revolucionaria independentista del momento con el fin de lograr la libertad de nuestro país. ( Contreras, J. N. p. 143)


MARIA DEL CARMEN RAMÍREZ, HEROÍNA Y MÁRTIR

En la penúltima década del siglo XVIII vino al mundo en San Cristóbal, capital del Estado Táchira, la niña Maria del Carmen Ramírez, fruto del matrimonio de Don Pedro José Ramírez y doña Maria Ignacia Gutiérrez de Caviedes, celebración que se llevó en esa ciudad el 27 de mayo de 1773, las personas de abolengo y distinción en la colonia, ya por sus condiciones de gentileza e hidalguía como por su opulencia en bienes de fortuna, circunstancia que perfiló, desde sus tiernos años a Maria del Carmen, en escala de privilegio social enmarcado dentro del rigorismo y fueros de la época , aunque sin aminorar en nada, sino mas bien sirviéndole de poderoso aliciente en los días de su flamante juventud de hija y de madre, para impulsar su corazón , noble y heroico, durante la magna contienda emancipadora de nuestro país. (Contreras, J. N. p.143)

LA UNIÓN Y EL DESTINO

En 1796 unió sus destinos con el caballero trujillano Don Juan Antonio Briceño Uzcáteguí, en cuyo enlace procrearon varios hijos. Poseedora de valiosas propiedades, todos sus bienes y servicios personales estuvieron, desde el primer momento, hasta donde lo demanda los honestos fueros de la persona humana, a favor de la santa causa. Entre sus propiedades cuéntese con el hato de ganado vacuno en la región de San Camilo (Vía el Llano) y otros en tierras de Apure. En San Cristóbal poseía elegante y cómoda casa y también una o dos fincas agrícolas en el Táchira.
En el Rosario de Cúcuta (Colombia), era propietaria doña Maria del Carmen Ramírez de otras casas, incluida una de dos plantas que estuvo, por mandato del gobierno republicano, a su cargo y que se hizo famosa por haberla cedido oportunamente la patriota tachirense, para la sede Congreso del Rosario en 1821, en razón de ser la mejor existente en la localidad, por sus condiciones de amplitud, comodidad y decencia. Como en esta mansión actuó así mismo el poder ejecutivo, fue llamada en documentos oficiales PALACIO DEL CONGRESO Y PALACIO DE GOBIERNO DE LA GRAN COLOMBIA. En esta histórica casa funcionó también la imprenta, donde se imprimieron los primeros números de GACETA DE COLOMBIA y muchas leyes que fueron puestas entonces en vigencia. En otras de las casas de doña Maria del Carmen Ramírez, donde seguramente era residencia habitual de ella, fue donde alojó y atendió, con exquisitez y bondades peculiares en su trato social, a notables personajes de la política y de administración que concurrieron, con su alta investidura, entre otros, el doctor Juan Germán Rocio, vicepresidente de la Republica de Colombia , en cuya morada falleció, el día 10 de marzo del propio año, este prócer benemérito. Refiérase que el mismo día del deceso de Rocio fue bautizada una hija suya, de dos días de nacida, siendo su madrina doña Maria del Carmen Ramírez. La madre de la niña llamabase Maria Dolores Cuevas y era natural de Angostura, hoy Ciudad Bolívar.
Es tradicional también, entre sus descendientes, el hecho de que el libertador, en sus visitas a San Cristóbal y al Rosario de Cúcuta, era alojado espléndidamente por la patriota tachirense en las confortables mansiones que poseía en ambas ciudades, por lo que es lógico suponer que de igual modo lo hiciera cuando fue a juramentarse como presidente de la Gran Republica. (Contreras, J. N. p. 144)
Su devoción a los principios e ideales emancipadores, hizo blanco a la heroína de la furia y de la hostilidad de los realistas, de modo sañudo y cruel, así en su persona y familiares como en sus intereses todos. Luis Eduardo Pacheco (1) describe uno de esos actos de salvajismo a que fueron tan proclives, en los días de la titánica lucha. Al demostrar las cualidades sobresalientes de la patriota señora, apunta este hecho que en los últimos meses de 1819, cuando todavía se veían hostigadas estas comarcas por las armas reales y que damos con doña Maria del Carmen en San Cristóbal, se adscribe la captura de que la hizo victima de una fuerza enemiga, que la condujo con otras señoras patriotas hasta el pueblo de Bailadores, donde la rescató un piquete de caballería que con tal fin hizo Bolívar despachar de Pamplona al mando del Coronel Leonardo Infante. También se recuerda, al calor de tradición familiar, el faustuoso hospedaje que muy poco tiempo después dio al Libertador, y la parte que tuvo, con sus intervenciones ante héroe, en el indulto del realista Francisco Miguel Pacheco, en esos días preso en San Cristóbal y condenado a consejo de guerra a la última pena.
Cuando en octubre de 1813 llega a San Antonio del Táchira, procedente de Maracaibo, con una columna armada de mil hombres, bien equipados y disciplinados, el capitán español Bartolomé Lizón, empezó a levantarse en esa comarca. Divide sus tropas en mitades y marcha con una de ellas a ocupar Cúcuta, abandonadas por los patriotas; y la otra mitad comandada por sus paisanos y subordinados Aniceto Matute e Ildefonso Casas, enrumba sus pasos por el camino que conduce del Rosario de Los Vados, con el fin de detener la guerrilla patriótica que se retira.
En Cúcuta deja una guarnición de cien hombres al mando del oficial José Sotillo, con sombrías y aterradoras instrucciones, que este bárbaro cumplió al pie de la letra, y sale esa misma noche en persecución del Coronel Francisco de P. Santander, jefe de aquella tropas, quien temerariamente había acampado en el Llano de Carrillo con doscientos ochenta hombres. Se trataban de recio combates los bandos, durante dos horas, al cabo de las cuales es derrotado el republicano, “La matanza fue horrorosa, muchos prisioneros, vecinos importantes de San José, El Rosario y Pamplona, fueron ultimados vilmente. Los demás, fueron ocupados en transportar hasta San José los heridos y el parque tomado a los patriotas”. (Contreras, J. N. p. 145,146) (1)Luis Eduardo Pacheco, historiador colombiano, que refiere el autor J.N. Contreras Serrano

LA EMIGRACIÓN

La fama de que venia precedido Lizón llenaba de coraje y ardor bélico las filas republicanas, para combatirlo y destruirlo, infundía espanto y terror a la indefensa población. Emigraron todos los partidarios de la causa patriota que pudieron hacerlo, huyendo de la cuchilla del feroz guerrillero. Damas de las principales familia, iban a pie, camino a Pamplona, junto a la mujer del pueblo, cargando en su cabeza los menesteres mas comunes.
Entre esas damas, con algunas de las cuales unían nexos consanguíneos, iban Doña Maria del Carmen Ramírez y su esposo don Juan Antonio Briceño. Todas las personas patriotas que huyeron despavoridas del cruel Linzón viéronse unas precisadas a ocultarse en Pamplona y lugares circunvecinos y otras tomaron las vía de Casanare. Durante su permanencia en esta ciudad les nació una niña el 4 de Octubre de 1814, bautizándola al día siguiente con el nombre de Francisca Antonia. Fue apadrinada por el doctor Fernando Serrano, gobernador de la provincia de Pamplona, lo que pone de manifiesto, no embargante las duras y críticas horas que vivían a consecuencia de la guerra, el prestigio social de los padres de la recién cristianada, Francisca Antonia fue, la ultima hija del matrimonio Briceño-Ramírez. Don Juan Antonio Briceño fue uno de los que conformaron parte de la emigración de los llanos de Casanare, muriendo en esos parajes, sin que haya podido averiguar la fecha y lugar de su deceso. (Contreras, J. N. p. 146)

SAQUEO Y DESTRUCCIÓN DE LA POBLACIÓN

El comandante José Sotillo, jefe dejado por Lizón custodiando a la ciudad Cúcuta, saqueo la población, encanecerló a todos los individuos tildados de enemigos por cobarde, sin respetar sexo ni edad y en compañía de su jefe fusiló al anciano octogenario Juan Agustín Ramírez, junto con un hijo y dos sobrinos, apoderándose de todos sus bienes y obligando a sus jóvenes y virtuosas hijas a que la misma noche de la muerte de su padres asistieran a un baile, pretendiendo sacrifícalas a su impudicia y la de sus esbirros.
Los crímenes de Linzón se extendieron a otras poblaciones circunvecinas, en todas las cuales dejó como lúgubre recuerdo de sus depredaciones, estela de sangre y exterminio.
Cuatro meses duró el dominio del terrible guerrillero en estas comarcas. Se cerraba luctuoso y sombrío por esos valles el año de 1813. ( Contreras, J. N. p. 146)

EL HIJO DE LA HEROÍNA

Pedro Briceño Ramírez, hijo de la heroína todavía en la edad de la adolescencia, se alistó en el año 1813 en la expedición guerrera que, con el carácter de comandante de caballería de Venezuela, en el osado intento de libertar su patria, penetró por la frontera del Táchira al mando del celebre Antonio Nicolás Briceño (alias El Diablo), quien era primo hermano del aquel gallardo mancebo. En esta ocasión se publicó, por vez primera, el turbulento jefe mencionada expedición una proclama de guerra a muerte en la que se excedió asimismo, no por el hecho de la declaración, sino por la manera de llevarla a cabo, y de la cual dio evidentes prueba, en San Cristóbal, con el fusilamiento, sin formula de juicio, de Francisco Gómez y Félix Sánchez, españoles europeos residentes en aquella Villa. (Contreras, J. N. p. 147)

LA EXPEDICIÓN

El móvil principal de la expedición era penetrar por las selvas de San Camilo, vía Guasdualito, a los llanos de Apure y Barinas, donde Briceño contaba con la colaboración de sus deudos Juan José, Felipe y Andrés Briceño, quienes estaban fomentando una sublevación desde la tropa que, en la extensa región llanera, con mayor numero de tropas, mejor disciplinadas, provistas de caballería y superiores elementos bélicos, que comandaba el Capitán Antonio Tiscar, pero con tan mala suerte, que fueron denunciados por el ayudante Manuel Antonio Gómez, español, quien conocía la maniobra, por lo cual el oficial realista José Yánez, de guardia en guasdualito con un contingente de seiscientos hombres, superiores en mucho al números de los de Briceño, pudo sorprenderlos en plena sabana, no dándole tiempo de evitar el encuentro ni de batirse por el desorden y confusión que se suscitó en sus filas y la consiguiente desbandada de aquella hueste colectiva, cayendo prisionero Briceño y gran parte de sus oficiales y soldados. Juzgados en concejo de guerra, fueron condenados a la ultima pena y ejecutados Briceño y siete compañeros mas, salvándose milagrosamente Pedro Briceño Ramírez, quien aún no había cumplido 16 años de edad, de correr igual suerte o de ser condenado a servir diez años en las filas de los ejércitos españoles, por la intervención piadosa, según la leyenda, de una dama criolla, favorita del Tiscar. (Contreras, J. N. p. 147,148)

EL CORAJE PATRIÓTICO

Este contratiempo, no obstante, en nada arredró al joven Briceño Ramírez, pues empuñó de nuevo las armas en las filas patrióticas y asistió a varios combates, donde su arrojo y valentía lo hicieron alcanzar el grado de Capitán, cayendo al fin, gallardamente, después de larga y sangrienta brega. Por este motivo, su madre obtuvo pensión de montepío militar, en 1852, de quince pesos mensuales, pensión solicitada por ella del gobierno venezolano, después de tantos años de acaecida la muerte de su hijo Pedro, en fuerza de su precaria situación económica e imposibilitada para trabajar, ya en el ocaso de su meritoria vida que finalizó en 1857, en la ciudad de su nacimiento.
Posteriormente, dos de sus hijas, Concepción y Maria del Rosario Briceño, quienes se hallaban solteras, representan ante el gobierno nacional, por medio de apoderados, haciendo valer sus derechos en el sentido de comprobar que ellas corresponden sustituir legalmente a su legitima madre el goce de la pensión de montepío señalada por la ley, como hermanas legítimas del causante Capitán Pedro Briceño, muerto en la guerra de la independencia. (Contreras, J. N. p. 148)

LA CORRESPONDENCIA

Doña Maria del Carmen Ramírez sostuvo prolongada y variada correspondencia con gran número de próceres, como lo demuestran las honrosas citas que ella hacen, entre otros, los generales Páez, Santander y el coronel y presbítero José Félix Blanco, las cuales constan en diversas obras históricas. Vamos a insertar unas que, fechada en Villa del Rosario, a 3 de enero de 1821, dirige al General José Antonio Páez, a través de la cual se pone de resalto el espíritu sutil y delicada sencillez de la mujer que sabe armonizar, inteligente, el sentimiento de gratitud para con los prohombres de la epopeya y el recato y honestidad de su conducta, libre de sombras y malignas sospechas, que ansía exteriorizar en esta vez, jubilosamente, en la persona del General Páez, a quien conoce solo por el renombre y fama de sus hechos portentosos, poniendo a su disposición “ su hogar y la inutilidad de su persona”, según sus propias palabras, para rendirle el homenaje de respeto y gratitud de su corazón de patriota y heroína de la naciente república. He aquí la epístola:
“Acabo de saber por noticia velada que Vmd. Viene a Bogota, y no lo creo porque conozco mi suerte siempre adversa, y como de su venida para mi seria la felicidad de conocerlo y tratarlo, dudo que llegue a tener ese justo honor; pero sin embargo de mi duda, quiero mas que sea quimera alimentarme con ella, y así para si sucede como lo oigo anunciar ofrezco a Vmd. Mi inutilidad, mi casa y lo poco que está en ella, para sin contar con mas nadie que con migo venga a ella y en la confianza que con una hermana me ocupe, y que me anticipe la noticia para anticiparme a la noticia el placer de conocer a Páez, que es lo que mas he deseado siempre; en la inteligencia que si desprecia mis oferta yo me daré por agraviada, y con justicia.
“Vmd. Puede informase del amigo Yánez quien soy yo y cuantos son mis deseos de servir a los libertadores, y mi gratitud con nada se halla jamás contenta. En esta virtud, señor General, espero no ha de despreciar mis ofertas y que no detendrá por cansada y solo porque mi entusiasmo y deseo de conocer a los que nos han libertado me sacan hasta la prudencia y quisiera tener a mi disposición el mundo entero parta dedicarlo a obsequio y servicio de mis redentores. Gracias a Dios somos libres; por El y por las manos de los Bravos Colombianos hoy respiramos y esperamos tranquilidad.
“Reciba Vmd. Cariñosas expresiones de mis niñas, las que junto conmigo no respiraran sin su gratitud, y mientras logramos verlo y conocerlo, disponga de la inutilidad de su afma. Estimadora que le desea felicidad. Maria Del Carmen Ramírez, Enero 1821. ( Contreras, J. N. p. 149,150)

LA GRATITUD Y EL ORGULLO

El Prócer José Félix Blanco conservaba imperecedera gratitud para con esta excepcional mujer, por su franqueza, esplendidez y liberalidad de que dio constantes pruebas en sus actos al servicio de la patria y de sus mas destacados personeros, en cuantas ocasiones pudo hacer brillar tan noble cualidad de su espíritu y de su corazón. De ahí que en correspondencia para el General Santander, fechada en Upata el 21 de marzo de 1822, dice:
“Desde que usted pasó el Sogamoso, como que pasó el Leteo, mas no por eso he dejado de saber de su salud por cartas de su prima y mi querida amiga, la singular de Cúcuta, la apreciable y por todos respectos recomendable mi señora Carmen Ramírez. Ella me convida para un paseo a ver a usted en su corte; pero como ella no se puede ir sin una media docena siquiera de talegos, la he emplazado para de aquí a tres años, en que iremos a celebrar el nuevo accesote usted entonces, o al menos su reelección”. ( Contreras, J. N. p.150)



ANÉCDOTAS

Entre las muchas anécdotas, refiérase uno de los que se hizo eco, a pesar del siglo de las autoridades, haciendo conocer los memorables sucesos del 19 abril 1810 en Caracas, por haber sido enterada, oportuna y discretamente, por su hermana Josefa Antonia Ramírez de Villafañe, llamada “la mantuana” por su señoril distinción, que vivía en Barinas, de la fausta noticia, mediante ingenioso ardid, consistente en introducir un papel escrito, con la buena nueva, dentro del molde de una panela en el momento de extender el meloso liquido cañamelar, y valiéndose de tan peregrino recurso, encaminó de inmediato, con expreso de confianza, a doña Maria del Carmen, residente entonces en el Rosario de Cúcuta, el novedoso mensaje salvador.
De manera singular llegó, pues, a conocimiento de aquellas gentes, anticipándose a toda otra noticia, el acontecimiento histórico del nacimiento político de Venezuela. La tradición familiar conservó a través de varias generaciones, con unción patriótica. Acto avasallante y ponderable, que eleva el sentimiento de una comunidad en torno a la gigante empresa libertadora, por la nobleza e hidalguía que lo animó, constituye sin duda el fino obsequio que la ilustre hija del Torbes, Doña Maria del Carmen Ramírez, en unión de distinguidas matronas de la sociedad Sancristobalense, hicieron al libertador, en una de sus visitas a la ciudad, consistente de hermoso y elegante cofre de nácar, lleno de valiosas y artísticas joyas, homenaje con que la mujer tachirense , en aquellos gloriosos días, quiso testimoniar al héroe máximo su fervor y reconocimiento por la obra ciclópea de su genio inmortal.
Esta reliquia histórica, según datos fidedignos que poseemos, se conservan hasta el año 1920, celosamente guardada, por el ilustre consejo municipal del distrito de San Cristóbal, ignorase en poder de quién se halla actualmente esta valiosa reliquia, que fue obsequiada, en día memorable, al Grande Hombre de América. ( Contreras, J. p. 151)

LA HISTORIA Y LA LEYENDA

La historia conserva inéditos, en su mayor parte, interesantes páginas a favor de la causa patriótica, de los que fue protagonista doña Maria del Carmen Ramírez, cuya importancia se proyecta, ostensible y magnificente, en el conjunto de hechos y episodios elevados que inmortalizan los anales del movimiento emancipador de Venezuela.
Gozó de merecida fama, entre los mas preclaros adalides de la independencia la actuación descollante de esta sublime mujer sobre la de sus paisanos de la región occidental, por la entereza y prestancia de sus actos heróicos, sus hidalgas maneras para practicar y dispensar, sin rebozo y con todo en el entusiasmos de su fe republicana, las mayores atenciones y distinciones a sus personas, en la oportunidad de su paso o permanencia en aquellos pueblos.
Es tradicional el hecho, de que el libertador siempre se hospedaba en la casa de dicha ilustre dama en San Cristóbal , y lo mismo en El Rosario cuando fue a juramentarse como presidente de la recién creada república de Colombia. En esa ocasión el General Antonio Nariño, como es también tradicional, se hospedó en la misma casa. Lo mismo lo hizo el diputado doctor Alejandro Osorio, quien se escribe: “… yo soy de los que mejor están aquí. Vivo en la casa de la señora Cleofe Fourtul y como la casa de doña Maria del Carmen Ramírez, donde paso el día y parte de la noche; debo a esta familia mucha franqueza y estimación”. ( Contreras, J. N. p.151)

María del Carmen, fue una mujer de confianza y era tal la confianza que inspiraba a los próceres que se honraron con su amistad y trato, que el mismo Blanco, para mas seguridad de llegar a su destino la correspondencia que se cruzaban con Santander, dice a éste desde El Palmar (Cantón Caroní) y con fecha 10 de julio de 1822, lo que sigue: “Recomiendo esta carta a mi respetuosa amiga, su prima Carmen Ramírez, para que siga bajo su cubierta, libre de interpretación”.
En la hacienda “San Nicolás”, ubicada en las cercanías de El Rosario y de propiedad de doña Maria del Carmen Ramírez, solían congregarse en días feriados algunos Diputados al Congreso Constituyente reunidos en dicha Villa y amigos personales de Santander, para festejar algunos sucesos políticos o acontecimientos social grato para todos. Cabe suponer la esplendidez y gentileza usada con los señores Diputados por la anfitriona de “San Nicolás”, la excelente señora anteriormente mencionada. El diputado Osorio, en 21de abril de 1821, escribe a Santander: “agradezco mucho los recuerdos míos del 2 de abril (natalicio del vicepresidente): ellos son pagados con lo que yo diariamente por esos momentos, por esos amigos, por esa sociedad”. Y en otra carta de 21 de junio, agrega:
“… si el día que brindó usted por mi fue el 3 o el 10 talvez a un tiempo estaríamos brindando usted por mi y yo con otros en “San Nicolás” el 3, y en la hacienda de piedra el 10 por usted”. ( Contreras, J. N. p.152)

MERECIMIENTO EN LA VIDA SOCIAL,

De su merecimiento en la vida social, de la práctica de sus especiales dones en pro de sus semejantes, dispuesta a toda obra de bien y de profundo sentido social y humano, queremos señalar uno que perfila con agudeza la filantropía de su espíritu, moldeado para toda acción ennoblecedora. Mucho tiempo ejerció la medicina en El Rosario, solicitada de pobres y ricos, bien que sus principios y sistemas apenas salvaron los estrechos lindes de la herbología doméstica.
Es de suponer que la afición de doña Maria del Carmen Ramírez por el ejercicio de la medicina hogareña, se hubiese originado por su conexión con su hijo político, el doctor Sancho Antonio Briceño Rubio, quien estudió la medicina en la universidad de Mérida hasta terminar la carrera. En calidad de médico cirujano sirvió en diversas épocas en las filas republicanas. Falleció en El Rosario de Cúcuta el 2 de diciembre de 1854. ( Contreras, J. N. p. 153)

20051007

Alejo García Sierra

San Cristóbal sede de la Gran Colombia


Alejo García Sierra.


Siendo San Cristóbal una ciudad con una situación geográfica estratégica, por la posibilidad de acercamiento con el lago de Maracaibo, hacia el centro de la República, de antigua Nueva Granada y hacia los llanos; hizo posible convertir a esta comarca durante la gesta emancipadora como un símbolo de comunicaciones, refugio y cordial encrucijada para las autoridades patrióticas de entonces y de sus adversarios. Simón Bolívar entendió la importancia de esta zona para sus planes, tanto militares como políticos. Por ejemplo, por la vía del llano recibió comunicaciones, ganado, caballos y armas desde Angostura. En conclusión, se puede afirmar que fue uno de los motivos, para que El Libertador visitara a la villa de San Cristóbal varias veces en 1820 y planificara desde aquí sus futuras campañas militares.
Había llegado desde el llano con parte de su ejército aproximadamente los primeros días de febrero. En San Cristóbal estuvo prácticamente diez meses. Entraba y salía hacia la Nueva Granada y otros lugares en funciones oficiales. Algunos historiadores consideran en 10 o 12 las oportunidades que Simón Bolívar visitó a la capital tachirense ese año. Sus antecedentes revolucionarios de apoyo a la revuelta de los comuneros venezolanos de 1779 y 1781 y su pronunciamiento de la Independencia el 28 de Octubre de 1810, hacen halagador su pasado a los propósitos independentistas del genio de América.
La villa de San Cristóbal erigida ciudad en 1810, por disposición de la Junta Suprema de Mérida, es asiento del Cuartel General del Ejército Libertador y sede de la Gran Colombia. San Cristóbal se convierte en la capital temporal de una vasta República que va desde el golfo de Paria (Venezuela) al Pacífico (Nueva Granada y parte del Ecuador).
El Libertador durante estos meses en San Cristóbal, desarrolla una amplia actividad epistolar con grandes personalidades del entorno patriota, con unos cuantos adversarios, diplomáticos y gobernantes. Asimismo, se hacen los preparativos para la primera discusión del armisticio de los ejércitos patriota y realista. Se aprovecha de la posición en que se encuentran los republicanos, para imponer la influencia y la razón del Estado, representativo y consolidado, hacía las repúblicas del Ecuador y el antiplano, así como ante las naciones amigas del mundo y aquellas que todavía tenían recelos de la causa libertaria. También, se utiliza su pasantía por la tierra sancristobalense para planificar las campañas militares de la batalla de Carabobo, acaecida en 1821 y la de los pueblos del sur posteriormente. Además, celebró el 19 de abril desde aquí los 10 años de la Independencia de Venezuela y un año de la batalla de Boyacá, que dio la libertad a Colombia el 7 de agosto de 1819.
En 1820 el representante de la Corona y del Estado español, Teniente General Pablo Morillo, quién había llegado al continente americano a subyugar a las recientes colonias cuasi independientes en el año de 1815, bañó de sangre patriota a varias ciudades neogranadinas, empezaba a sentir la garra revolucionaria indómita de los pueblos que dieron el grito de Independencia unos años antes. Por eso escribió al Congreso y al Presidente de la Gran Colombia para un armisticio, con la finalidad de modificar su crueldad de los años 1815 y 1816 con una actitud diplomática, que a la postre le permitiera reconquistar el poder ultramarino. Por tal motivo, desde el Cuartel General de Caracas, se dirigió al Congreso de Angostura para proponer “una suspensión de hostilidades hasta lograr la reconciliación ”. Sus emisarios son el Brigadier Tomás de Cires, Gobernador de la Provincia de Cumaná y José Domingo Duarte, Intendente del Ejército y Superintendente General de Hacienda Pública. El Pacificador quería con esta iniciativa ganar tiempo, para reorganizar su ejército y lograr una retirada discreta antes de partir para España.
Ante esta pretensión del jefe español, se opone tenazmente la posición de Simón Bolívar de negociar, siempre y cuando sea reconocida Colombia como nación libre y soberana. El ejército patriota encomienda la misión al general Rafael Urdaneta y a Pedro Briceño Méndez. El 20 de agosto de 1820, es un día extraordinario para San Cristóbal y para la Gran Colombia. Se reúnen por vez primera los parlamentarios del armisticio. Por el bando realista acuden nuevos hombres: el coronel venezolano José María Herrera, en reemplazo de Juan Rodríguez del Toro y el español Francisco González de Linares. Estos insistían en la sumisión de los territorios independientes a la monarquía en vías de deterioro. Los comisionados patriotas envían una comunicación contundente, rechazando tal osadía. En su efecto le manifiestan: “Los defensores de la justicia y de la libertad, lejos de ser halagados con ofertas de un mando ilimitado, reciben un verdadero ultraje al verse confundidos con las almas groseras que anteponen la opresión y el poder a la sublime gloria de ser Libertadores de su patria”...
Después de varios altercados entre comisionados e intercambio de correspondencia en tono alto, donde aparecen entre otros por la causa patriota el General Antonio José de Sucre y Ambrosio Plaza y por los españoles el Brigadier Ramón Correa, Juan del Toro, finalmente el 27 de noviembre de 1820, dos hombres opuestos, van al encuentro y se abrazan en Santa Ana de Trujillo. Dos sistemas de gobierno: Monarquía y democracia, acudían para la cita de la reconciliación y el poder popular. Era el final de la cruenta “guerra a muerte”...
Se sellaba así un período cruel de los años de 1813 y 1816 de guerra civil entre realistas y patriotas, donde el pacificador, Primer Conde de Cartagena y Márquez de la Puerta, Don Pablo Morillo tuvo una descomedida actuación para torturar, perseguir y fusilar a miles de republicanos en los territorios de Venezuela y la Nueva Granada. A partir de este solemne acontecimiento dos pueblos se entrelazan para buscar el respeto entre ambos y reconocer el rol protagónico ejercido a través de la guerra independentista.
En el año de 1820, la estratégica ciudad de San Cristóbal fue el epicentro del poder político de la Gran Colombia. Aquí estuvo la crema innata de los jefes patriotas comandados por el “hombre de las dificultades”, El Libertador Simón Bolívar. En otras palabras, San Cristóbal de entonces se engalanó por ser anfitriona del Cuartel General del Ejército Libertador y de la Presidencia de la República de la Gran Colombia, institución creada por disposición del Congreso de Angostura el 17 de diciembre de 1819.
Aunado a las disposiciones de carácter administrativo, bélico y político, tomadas por Simón Bolívar en su permanecía en San Cristóbal, produjo varios decretos. Entre ellos, el primero de mayo, por medio del cual nombró interinamente al General Carlos Soublette, Vicepresidente del Departamento de Venezuela, en sustitución del Dr. Juan German Roscio, quién había sido nombrado Vicepresidente de la Gran Colombia. El 24 de septiembre dictó otro Decreto, para prohibir la entrada de nuevas tropas y oficiales extranjeros. Esta medida se recomendó publicarla en el Correo del Orinoco. El motivo era evitar gastos onerosos para el transporte y habilitación de la tropa y porque en ese momento no se necesitaban refuerzos para el bando patriota. Además, el 27 de septiembre firmó el Decreto donde designó interinamente al brillante General de Brigada Antonio José de Sucre, para ejercer el Ministerio de Marina y Guerra, por encontrarse enfermo su titular Coronel Pedro Briceño Méndez.
Así como había jurado en Roma en el Monte Sacro en 1805, frente a su maestro Don Simón Rodríguez...”que no daré descanso a mi brazo ni reposo a mi alma hasta que haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español...”en esta oportunidad no daba descanzo a su cuerpo hasta no alcanzar la libertad de su Patria. Su propósito trascendental era organizar su ejército, preparar su plan de campaña militar y aprovechar a San Cristóbal como un lugar equidistante de los centro del poder de la época.
Es importante resaltar los aportes tachirenses a la causa comunera de Venezuela y Nueva Granada, en la Campaña Admirable con las acciones militares del Alto de las Cruces en San Antonio del Táchira y en Angostura antes de la Grita. Otras hazañas, fue las infidencias de muchos patriotas contra la opresión realista y por último la hospitalidad de los habitantes de San Cristóbal a las visitas fugases de El Libertador en los años de 1813 y 1820. De hecho y derecho en 1820 fue sin lugar a dudas San Cristóbal sede de la Gran Colombia y la antorcha que prendió la mecha libertaria, concluida con la victoria patriota en la llanura de Carabobo el 24 de junio de 1821.